Showing posts with label relato corto. Show all posts
Showing posts with label relato corto. Show all posts

Thursday, July 30, 2020

Fantasías y realidades

Lo primero que recuerdo del coronavirus fueron dos emoticones: la imagen de una coronita y de un virus. Aparecía en mi cuenta de twitter. Me lo presentaban como una fantasía, como un comic. Por esos días leía sobre inteligencia artificial. Seriamente se disertaba de cómo las máquinas sin ayuda de nosotros iban a prevenir nuestras enfermedades e incluso llevarnos a la inmortalidad. Grandes autores de reputadas universidades a nivel mundial lo aseveraban sin temor a equivocarse. Pero en cuestión de una semana, el panorama se tornó gris y la fábula que la inteligencia artificial cuenta, por ahora, se pospone. Tal vez, algún día, seremos inmortales pero por ahora lo real es que en en dos semanas podríamos morir vulnerables e impotentes. 


Wednesday, July 29, 2020

La peste


Llegó con el nuevo año
como león
tiene dientes de león
es un diente de león.

Vuela por los aires en legiones
como un ejército de saltamontes
como en apocalipsis 9.

No le hace daño a nada que sea verde.
Las plantas, las flores, la hierba 
están a salvo.
No es herbívora, es carnívora
es "homonivora"

Vino a vengarse dicen unos
¿Están en lo cierto?
Lo que sí es cierto es que 
nada la detiene
y nada detiene nuestra angustia.

Y la angustia se anestesia 
con cánticos, con aplausos,
con sexo, con chistes,
con oraciones, con esperanza.

Y todos dicen: la peste es pasajera,
pasará, como todo pasa
nada queda
nada es para toda la vida,
se va a terminar como se acaba el día
como se acaba el sol.

Y esperan sentados
solo eso es esperanza.

Tuesday, December 16, 2014

Preludio de Novena Decembrina









Es noche de novena. Los vecinos se han puesto de acuerdo desde el principio para organizarla cada día por familias. Hoy se encargarán las familias de las casas diez hasta la quince. Han invitado un guitarrista que suena desafinado, novio de una de las organizadoras. Se ofreciò a colaborar gratuitamente. Poco a poco se van acercando alrededor del pesebre que lograron armar con las donaciones de todos. El novio interpreta "El Tamborilero". 

La primera en acercarse es la señora Eduviges de la casa tres. Vive sola. Nunca se casò ni tuvo hijos. Intentò vivir con un hombre pero fracasaron. Tiene dos gatos. No es creyente. En su juventud, la influencia del comunismo la hizo resistente a todo tipo de misticismo. Aunque deja algùn lugar a la duda. A pesar de sus convicciones, asistirá a la novena. Siente la necesidad de ver, hablar y escuchar gente. "Mis gatos me acompañan, me quieren, son adorables pero no hablan" concluye. Muchas veces se hunde en períodos largos de tristeza debido al silencio prolongado y ensordecedor de un día entero a solas. No le importa doblegar un poco sus principios agnósticos con tal de cambiar de rutina y sentirse un poco más viva. En la casa siete vive el señor y la señora Benavidez con su hijo menor Juan Pablo. El mayor vive en Chile. La señora Benavidez, a diferencia de la señora Eduviges, es una catòlica convencida. "El 24 de Diciembre nos vamos para Buga mi tierra. La tierra del milagroso" comentò en voz alta despuès de haber llegado. Ella ha sido la encargada por quince años de organizar los eventos religiosos del vecindario. Cada semana santa sale con otros vecinos y vecinas en compañía del cura del barrio a una procesión de alborada que arranca a las 4:30 de la mañana por todo el sector. Llueva o truene, hacen su recorrido fielmente el Jueves Santo. No falta ninguna noche a la novena aunque el año pasado su hijo, el que vive en Chile y quièn difícilmente se comunica debido al poco tiempo que el trabajo le deja, la mantuvo ocupada por más de una hora en uno de los días de la novena. Cuando se acordó, se estaba terminando. La alegrìa de escuchar a su hijo la hizo olvidar por completo. Sòlo esa alegrìa la ayudò a amainar su culpabilidad pasajera. Juan Pablo tiene 23 años. Asiste obligado a la novena. Sus papàs le insisten en la importancia de conservar la tradición religiosa y replicarla en sus hijos. Él no opone resistencia. "Al fin y al cabo son cortas, ofrecen buena comida y ademàs este año Natalia està asistiendo."  Piensa.Natalia es la hija menor de los esposos Cárdenas. Viven en la casa cuatro. Juan Pablo ha intentado enamorarla este ùltimo año. Pero Natalia piensa que él es muy inmaduro aunque ella solo tiene 22 años. Piensa que es frívolo y no soporta sus temas de conversaciòn predilectos: las fiestas y el fútbol. Ella preferiría que fuera màs centrado en sus estudios de los que él poco habla. Los esposos Cárdenas disfrutan mucho las noches de la novena. Sus vecinos los aprecian por su  lìderazgo. Ellos creen que las novenas son la mejor manera de estrechar lazos de compañerismo y las charlas que se forman antes y después de las novenas traen vida y frescura a las relaciones de amistad entre vecinos. Los esposos Cárdenas tienen una hija mayor, Lucía. Ella, al igual que sus padres, disfruta ayudándolos a liderar todo tipo de eventos para el vecindario. Pero hace cinco años dejó de asistir a las novenas. Ahora es protestante. No está de acuerdo con los ritos de la novena y dice que rechaza su idolatría. Ha intentado explicar eso a sus padres pero ellos no están muy persuadidos. Al principio ellos se molestaron con su decisión pero terminaron respetándola. "Oraciòn para todos los dìas..." se escucha a Juan Pablo recitar con voz fuerte. Todos se ponen de pie. El novio cantor acompaña punteando en la guitarra. Su novia lo mira con orgullo y sonríe. Se siente más enamorada. La novena acaba de iniciar.


Monday, December 8, 2014

Hipòtesis


Son las cuatro de la mañana. Gloria se pone de pie. Siente los ojos pesados como piedras. Se dirige al baño a lavarse la cara para espabilarse. Tropieza con la punta del armario que està al frente de su cama y a pesar del dolor, no tiene alientos ni para rezongar. Ve borroso. Se arroja de nuevo en la cama. "Sólo cinco minutos más" comenta con la voz discordante. Pero su sentido de responsabilidad, ahora màs poderoso que su subconsciente, la devuelve a la semana pasada cuando intentò la misma estrategia pero, desgraciadamente para ella, los cinco minutos se convirtieron en dos horas más. Aquel día se despertó y el terror se encargó de levantarla de su cama como un resorte y con el corazòn a reventar. Su jefe no entendió ninguna excusa. Casi pierde su trabajo.Abre las llaves del lavamanos más de lo debido, no controla su fuerza, su cuerpo no responde aùn. Sin embargo como acto reflejo, lanza agua a su cara y por fin logra verla en el espejo que tiene al frente. Se mira. Le cuesta trabajo acostumbrarse a la realidad. Por fracciones màs pequeñas que un segundo siente todavìa que es un sueño pero sùbitamente su cuerpo se habitùa a su contexto. Sigue miràndose y se queda quieta como petrificada y ahora se abstrae. El miedo a envejecer se apodera de ella una vez màs y lamenta no ser adinerada para practicarse una cirugìa que le tiemple las arrugas que ya se dibujan como un boceto a ambos extremos de sus labios. Se lamenta una vez màs, esta vez con un chasquido. Sale de su baño. "el dìa es largo y tengo sòlo una hora para salir" piensa. Se dirige a la cocina, pone una olla gastada en la boquilla de su estufa y calienta agua para preparar el rutinario cafè matutino. No deja de pensar en su vejez, esta vez ya no tan preocupada por sus arrugas como por su vida. "¿A què horas se me fue la juventud?" se pregunta, mientras cuela el cafè. "Tengo 30 años y hoy serà otro dìa parecido a los de los ùltimos doce" Ha trabajado en cuatro diferentes lugares. Como vendedora de zapatos y de bolsos en una empresa prestigiosa de su paìs. "Pero ¿para què?" se queja en voz alta, "Si el salario da asco. Al diablo con su prestigio" En otra ocasiòn trabajò como secretaria de un odontòlogo ya entrado en años que insistìa en salir con ella. Tuvo que renunciar. El reconocido dentista la amenazò con no darle una carta de referencia pero a ella esto no la intimidò. Ahora trabaja en un supermercado de mucho renombre en su ciudad. Atiende la caja registradora por ocho horas diarias con derecho a media de descanso para el almuerzo.Mientras se baña piensa còmo habrìa sido su vida si hubiera nacido en otro paìs. Quiènes serìan sus padres. Cuàl serìa su profesión. Habrìa sido hombre o mujer. Mientras cavila, se demora màs de lo normal en la ducha, su mente no la deja en paz. Ahora se viste " ¿Y si hubiera nacido en otra època? Un siglo antes." dice en voz alta y sonrìe. Le habrìa tocado el tiempo de las guerras mundiales. "Quizà habrìa muerto en una de ellas o vìctima de algùna enfermedad, de esas que no tenìan cura hace un siglo." Suelta una carcajada burlàndose de su desemesurada imaginaciòn mientras sale de su casa hacia el trabajo. Se tropieza con un vecino que la saluda con un gesto de sorpresa debido a su risotada. Ella està un poco avergonzada pero lo supera ràpido. No tiene tiempo que perder. Hoy ha gastado mucho tiempo alistàndose para salir debido a sus reflexiones tempraneras que no son muy frecuentes. Son las 5:30 de la mañana. Llega al paradero del bus y como de costumbre debe esperar 15 minutos a que aparezca el pròximo que la llevarà a su lugar de trabajo en una hora. No es la ùnica esperando. Hay unas 15 personas en fila antes de ella. "Maldita sea" piensa y frunce el ceño, "Otra mañana màs colgada de un pasamanos, porque puestos, obviamente no habràn." Al terminar su comentario, se siente culpable y con remordimiento por haber maldecido. "Que desagradecida soy, al menos deberìa estar feliz que tengo un trabajo. ¡Cuántos hay que esta mañana se levantaran a seguir tocando puertas para conseguir un empleo!" Recuerda un programa de televisiòn de la noche anterior donde un mèdico naturista enseñaba a tener una mente positiva y a evitar la queja. "Esa es la clave del èxito" concluyò con un gesto de optimismo. Se subiò al bus y a pesar de que su vaticinio se hizò realidad una vez màs como cada mañana, ya se habìa hecho un auto lavado de cerebro que la harìa resistir con un alborozo impuesto, su viaje fastidioso. Durante el trayecto cerrò sus ojos y a pesar de la mùsica estruendosa que el conductor escuchaba en el bus, siguiò imaginando què habrìa sido de ella si su pasado hubiera sido diferente. Pronto olvidò el mensaje de autoayuda esperanzador que se habìa predicado antes de subirse al bus. " ¿Y si hubiera sido mejor estudiante, si hubiera ingresado a una universidad? ¿cuàl serìa mi presente? medita ensimismada. Despierta de su letargo momentàneo y mira su reloj. Son las 6:30 de la mañana. Justo en ese momento llega a su lugar de trabajo. Baja del atestado bus con dificultad. "No hay tiempo que perder." piensa "Hoy es otro dìa."