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Tuesday, December 16, 2014
Preludio de Novena Decembrina
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Saturday, December 13, 2014
Tres Manos
Finalmente Julio logró comprar su tercera mano. La había deseado hace mucho tiempo. Se siente extraño. Ahora que la tiene, está confundido. Creyó que después de lograr su cometido, la ansiedad que lo acompañó mientras no la tenía, mitigaría. Antes, parecía que con sólo dos manos iba a ser suficiente. Desde pequeño fue admirado por su virtud en el dibujo. Creaba bocetos de sus compañeros de clase y casi siempre se los obsequiaba. Cuando ellos llegaban a sus casas y mostraban los dibujos a sus padres, estos, con sorpresa, murmuraban: "Ese niño dibuja con magia. Tiene un don del cielo". Sus padres con orgullo daban a conocer su talento en reuniones familiares. Sus primos a veces lo miraban con envidia cuando eran comparados con él. Mientras crecía sus gustos cambiaban. Ya no quiso dibujar màs. Terminando su niñez, aprendiò a tocar el piano. Se sentaba en la sala de su casa e interpretaba canciones ya sean clásicas o modernas con mucha naturalidad. Para él , era como respirar. Cada nota era fina, exacta, estudiada. "Sus manos seguían siendo prodigiosas" comentaban los que lo escuchaban. Una vez màs sobresalió en su escuela. Era la atracción principal en las asambleas, recitales de navidad o despedidas de año escolar. El talento con sus dedos lo hacía popular. Todo apuntaba a que estaba destinado a ser un gran artista. No necesitaría nada más.
Arturo, su mejor amigo, un día llegò con tres manos. Su nueva mano no era natural. Era un mecanismo cuadrado, ovalado o rectangular de pasta dura, del color de la piel y bien acabado que se sujetaba a la mano derecha o izquierda a gusto del usuario. En su palma había un cristal casi irrompible que servía de interacción con su dueño. La mano era su ayudante. Ella cantaba, hablaba, mostraba los últimos espectáculos de la faràndula o deportivos, informaba los acontecimientos locales o mundiales. Al principio los que manejaban muy bien la mano, los ricos y los que se sentìan poco talentosos, compraron una. Pero con el transcurrir del tiempo la mano se harìa popular, al alcance de todos. "Tener una tercera mano es imprescindible" anunciaron los medios. Cada día deslumbraba con todos sus nuevos y útiles trucos. Ahora no sólo cantaba o hablaba. Era capaz de dibujar, tocaba toda clase de instrumentos. Enseñaba en cinco pasos cómo interpretar una canciòn en cualquiera de ellos. Parecer un fotògrafo profesional era muy fácil. Solo bastaba con dos órdenes que se le diera sobre una foto y esta mostraba sus mejores colores y estilos. La última versión de la mano permitía que unos y otros interactuaran aún sin estar presentes. Todo indicaba que la ubicuidad sería posible. Parecía que viniera de otros mundos. En un principio, algunos se opusieron a ella y la satanizaban pero fueron persuadidos con el transcurrir del tiempo y sucumbieron.
Julio está acostumbrado a su nueva mano. Como todos, se siente tranquilo y útil con ella. La mano es parte de su vida. Lo que le molesta es que ya poco usa sus manos naturales. Las que lo hicieron extraordinario en el pasado. "Despierta amigo, hora de estudiar..." canta la mano. Julio se levanta mientras ella continùa su arrullo delicado y armonioso.
Monday, December 8, 2014
Hipòtesis
Son las cuatro de la mañana. Gloria se pone de pie. Siente los ojos pesados como piedras. Se dirige al baño a lavarse la cara para espabilarse. Tropieza con la punta del armario que està al frente de su cama y a pesar del dolor, no tiene alientos ni para rezongar. Ve borroso. Se arroja de nuevo en la cama. "Sólo cinco minutos más" comenta con la voz discordante. Pero su sentido de responsabilidad, ahora màs poderoso que su subconsciente, la devuelve a la semana pasada cuando intentò la misma estrategia pero, desgraciadamente para ella, los cinco minutos se convirtieron en dos horas más. Aquel día se despertó y el terror se encargó de levantarla de su cama como un resorte y con el corazòn a reventar. Su jefe no entendió ninguna excusa. Casi pierde su trabajo.Abre las llaves del lavamanos más de lo debido, no controla su fuerza, su cuerpo no responde aùn. Sin embargo como acto reflejo, lanza agua a su cara y por fin logra verla en el espejo que tiene al frente. Se mira. Le cuesta trabajo acostumbrarse a la realidad. Por fracciones màs pequeñas que un segundo siente todavìa que es un sueño pero sùbitamente su cuerpo se habitùa a su contexto. Sigue miràndose y se queda quieta como petrificada y ahora se abstrae. El miedo a envejecer se apodera de ella una vez màs y lamenta no ser adinerada para practicarse una cirugìa que le tiemple las arrugas que ya se dibujan como un boceto a ambos extremos de sus labios. Se lamenta una vez màs, esta vez con un chasquido. Sale de su baño. "el dìa es largo y tengo sòlo una hora para salir" piensa. Se dirige a la cocina, pone una olla gastada en la boquilla de su estufa y calienta agua para preparar el rutinario cafè matutino. No deja de pensar en su vejez, esta vez ya no tan preocupada por sus arrugas como por su vida. "¿A què horas se me fue la juventud?" se pregunta, mientras cuela el cafè. "Tengo 30 años y hoy serà otro dìa parecido a los de los ùltimos doce" Ha trabajado en cuatro diferentes lugares. Como vendedora de zapatos y de bolsos en una empresa prestigiosa de su paìs. "Pero ¿para què?" se queja en voz alta, "Si el salario da asco. Al diablo con su prestigio" En otra ocasiòn trabajò como secretaria de un odontòlogo ya entrado en años que insistìa en salir con ella. Tuvo que renunciar. El reconocido dentista la amenazò con no darle una carta de referencia pero a ella esto no la intimidò. Ahora trabaja en un supermercado de mucho renombre en su ciudad. Atiende la caja registradora por ocho horas diarias con derecho a media de descanso para el almuerzo.Mientras se baña piensa còmo habrìa sido su vida si hubiera nacido en otro paìs. Quiènes serìan sus padres. Cuàl serìa su profesión. Habrìa sido hombre o mujer. Mientras cavila, se demora màs de lo normal en la ducha, su mente no la deja en paz. Ahora se viste " ¿Y si hubiera nacido en otra època? Un siglo antes." dice en voz alta y sonrìe. Le habrìa tocado el tiempo de las guerras mundiales. "Quizà habrìa muerto en una de ellas o vìctima de algùna enfermedad, de esas que no tenìan cura hace un siglo." Suelta una carcajada burlàndose de su desemesurada imaginaciòn mientras sale de su casa hacia el trabajo. Se tropieza con un vecino que la saluda con un gesto de sorpresa debido a su risotada. Ella està un poco avergonzada pero lo supera ràpido. No tiene tiempo que perder. Hoy ha gastado mucho tiempo alistàndose para salir debido a sus reflexiones tempraneras que no son muy frecuentes. Son las 5:30 de la mañana. Llega al paradero del bus y como de costumbre debe esperar 15 minutos a que aparezca el pròximo que la llevarà a su lugar de trabajo en una hora. No es la ùnica esperando. Hay unas 15 personas en fila antes de ella. "Maldita sea" piensa y frunce el ceño, "Otra mañana màs colgada de un pasamanos, porque puestos, obviamente no habràn." Al terminar su comentario, se siente culpable y con remordimiento por haber maldecido. "Que desagradecida soy, al menos deberìa estar feliz que tengo un trabajo. ¡Cuántos hay que esta mañana se levantaran a seguir tocando puertas para conseguir un empleo!" Recuerda un programa de televisiòn de la noche anterior donde un mèdico naturista enseñaba a tener una mente positiva y a evitar la queja. "Esa es la clave del èxito" concluyò con un gesto de optimismo. Se subiò al bus y a pesar de que su vaticinio se hizò realidad una vez màs como cada mañana, ya se habìa hecho un auto lavado de cerebro que la harìa resistir con un alborozo impuesto, su viaje fastidioso. Durante el trayecto cerrò sus ojos y a pesar de la mùsica estruendosa que el conductor escuchaba en el bus, siguiò imaginando què habrìa sido de ella si su pasado hubiera sido diferente. Pronto olvidò el mensaje de autoayuda esperanzador que se habìa predicado antes de subirse al bus. " ¿Y si hubiera sido mejor estudiante, si hubiera ingresado a una universidad? ¿cuàl serìa mi presente? medita ensimismada. Despierta de su letargo momentàneo y mira su reloj. Son las 6:30 de la mañana. Justo en ese momento llega a su lugar de trabajo. Baja del atestado bus con dificultad. "No hay tiempo que perder." piensa "Hoy es otro dìa."
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